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Domingo 29 de Noviembre, 2020
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En el corredor minero se han reactivado los problemas sociales por daños ambientales

Vía permite la salida de minerales para la exportación, y donde además hay 35 conflictos sociales, 12 ambientales.



Tres comunidades de Espinar empezaron una protesta en contra de Antapaccay por haber resuelto el contrato con sus empresas que prestaban servicio de limpieza, y dos de Velille, en Chumbivilcas, bloquearon el corredor en demanda de que la minera MMG Las Bambas cumpla sus compromisos de hacer obras.

Cabe señalar que el jueves pasado, dialogaron los dirigentes de las comunidades de Tuntuma y Hatun Collana (Velille) con representantes de la minera MMG Las Bambas, Ministerio de Energía y Minas y otros. Tuntuma llegó a un acuerdo. Las Bambas entregarán cada año 700 mil soles, dos tractores y semillas de avena. Mientras que Hatun Ccollana todavía no acepta la propuesta. El acuerdo fue esperar el documento de la minera y su firma el jueves próximo. Mientras desbloquearon el corredor vial.

El prefecto regional del Cusco, Julio Hancco, consideró positivo los resultados del diálogo. “Esperemos que ahora no surjan otros problemas en otras comunidades”, señaló.

Según el último reporte de la Defensoría del Pueblo, a setiembre, la región Cusco registra 20 conflictos sociales, 16 activos y cuatro latentes. Ocho de estos tienen que ver con las malas relaciones con la minería. Mientras que, en Apurímac, donde hay 15 conflictos sociales, cinco están ligados a dicha actividad extractiva.

Además el constante cierre del corredor genera pérdidas millonarias al sector turismo. El año pasado, a causa del bloqueo por más de 100 días, Las Bambas dejó producir más de 20 mil toneladas métricas de cobre. Otra cantidad deja de generar la mina Constancia de Hudbay y Antapaccay de Glencore. No obstante, las mineras son muy reticentes a hablar de las pérdidas económicas, porque “eso implicaría revelar también los millones que gana cada día”, dice un trabajador de Antapaccay, que pidió el anonimato.

Por su parte el prefecto regional, Julio Hancco, dijo que la dificultad para resolver los conflictos se debe a la multiplicidad de demandas. Además, sostiene, que las mesas de diálogo estuvieron suspendidas a causa de la pandemia y eso devino en una molestia de las comunidades y sus autoridades. Otro factor que contribuye a la alta conflictividad en la zona, según Hancco, es el uso de las demandas con fines electorales.

Imagen Referencial: Internet